“El cáncer fue como una oportunidad”

Un artículo de Daniela Aguirre y Francis Aragón

El 8 de abril del 2010, María Mercedes Leiva Castillo, hija dedicada, hermana amorosa, madre de 2 hijos y esposa desde hace 30 años, fue diagnosticada con Cáncer de Mama. 5 años después, es una de las afortunadas que logró vencer a la enfermedad silenciosa.

Todo comenzó con un dolor en su brazo izquierdo. No era tan fuerte por lo que decidió no darle mucha importancia, mientras los días iban pasando este se hacía más agudo. Llegó a tal punto en que un día no pudo mover su brazo, desde los dedos hasta el hombro estaba paralizado.

Dos semanas después, era un día como cualquiera, con la misma rutina de siempre: se despertó a las 5 de la mañana, cocinó el desayuno, preparó café para su padre y su esposo, abrió la pulpería y se introdujo al baño. Al salir se observó en el espejo y notó que en la parte superior del pezón de su busto izquierdo, se había formado una especie de camanance.

“Cuando me toque el pecho, sentí un dolor que nunca en mi vida había experimentado, con lo único que lo podía comparar es con un cuchillo siendo introducido en mi busto. Mi esposo me convenció de irme hacer un chequeo, yo no quería ir, tenía muchas cosas que hacer, pero al final decidí ir”.

“La ginecóloga me realizó todos los exámenes de rutinas. Cuando ella observó mi pecho, inmediatamente me mandó a que me realizara una mamografía bilateral. Ese mismo día lo hice. Me había realizado ese examen hace un año por lo que tenía esa seguridad. La doctora me llamó porque quería verme para darme un diagnóstico. Lo que me dijo cambió mi vida en un instante.

Lo que me dijo cambió mi vida en un instante

¿Qué dijo la doctora sobre el diagnóstico?

(Suspiró) Me miró a los ojos y me dijo que no le gustaba nada lo que aparecía en el examen, me tomó las manos y me dijo que tenía cáncer maligno

 

¿Qué sintió o pensó en el momento que esas palabras salieron de la boca de la ginecóloga?

(Con lágrimas en los ojos) Sentía que el mundo se me vino encima, mi mente quedó en blanco por un momento no sabía cómo reaccionar, la doctora empezó a decirme como procederíamos a hacerle frente a la enfermedad pero yo no escuchaba nada, simplemente me levanté y salí de ese consultorio lo más rápido posible, experimente un ataque de pánico, cuando me controle lo único que pensé fue, esto es una nueva oportunidad.

 

¿Cuál fue la reacción de su familia al usted decirles que tenía cáncer?

Decirle a mi familia fue lo mejor que pude hacer. En un momento estaba llorando me sentía devastada. Al decirles a mi esposo, a mi hija y a mi hijo, me dieron su apoyo. Las palabras de mi hijo me dieron fuerza para enfrentar todo lo que venía “pase lo que pase, siempre estaremos a tu lado”. Mi familia no me abandonó, me dieron un aliento de vida.

 

¿Qué es tener cáncer?

(Llorando) Es duro, es una enfermedad muy difícil, porque no es un dolor físico si no que más bien es un dolor espiritual, te consume tu tranquilidad.

Es duro, es una enfermedad muy difícil, porque no es un dolor físico si no que más bien es un dolor espiritual, te consume tu tranquilidad.

Aunque contaba con mi familia, había momentos en los que decía, hasta aquí ya no puedo más. Yo lloraba y lloraba, me sumí en una pequeña depresión; pero no podía seguir de esa manera. Le dije a Dios: “Aquí estoy, que sea lo que tú quieras, lucharé tanto me lo permitas”. En ese momento sentí como que volví a nacer.

 

¿Cómo fue el proceso de la eliminación del cáncer?

Fui sometida a quimioterapia, fueron cuatro sesiones y pretendíamos reducirlo. Después de la segunda el cáncer se “encapsuló”, se quedó en el mismo lugar. No se esparció por lo que me hacía viable para ir a la sala de operaciones.

 

¿Por qué prefirió realizarse la mastectomía y no solo la extracción del cáncer?

(Suspiro) Porque era lo mejor, reducía considerablemente la aparición por segunda vez del cáncer y no quería seguir con las quimioterapias. Eran horrorosas no soportaba sentirme mal, odiaba vomitar o no poder llegar a tiempo al baño o tener que usar pañales porque hasta incluso padecí de diarrea crónica. La radiación era dolorosa, me quemaba solo quería acabar con eso y cortar todo de raíz.

 

La razón por la que algunas mujeres no se realizan la mastectomía es porque sienten que pierden una parte de su esencia. ¿Para usted fue igual o considera que es solo un factor superficial?

(Sonrisa) Que me quitaran mi pecho no fue problema para mí, era mi vida y salud contra la belleza. Yo no estoy de acuerdo con las mujeres que se sienten menos porque les falta un pecho o se acomplejan cuando se les cae el pelo, te hace hermosa tu fuerza y las ganas de querer vivir y vencer el cáncer. Creo que la pareja de una juega un papel importante; mi esposo me hacía sentir normal.

 

¿Cómo fue ese momento en que la doctora le dijo que el cáncer estaba en remisión y que iba a ser dada de alta?

Que me quitaran mi pecho no fue problema para mí, era mi vida y salud contra la belleza.

Fue el mejor momento de mi vida, obvio que todavía tenía que seguir con pastillas, realizándome exámenes periódicamente, pero ya no había salas de hospitales ni nada, aunque el cáncer a mí no me quito nada, excepto un pecho (risa).

Para María haber vencido el cáncer de mama, la hace sentir como una heroína, porque según ella “si pudo contra el cáncer de mama, puede contra todo”

 

El cáncer de mama: tomátelo a pecho

19 Octubre, 2015

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